Por Kiki Aguilera

Este texto lo escribí pocos días después de ocurrido el incendio en República Cromagnon. Lo he modificado en algunas de sus partes pero la escencia es la misma. Hoy, a un año de la tragedia, tenía ganas de publicarlo.
Hay tantas formas de ver lo que pasó en República Cromagnon como personas quieran analizarlo. Lo cierto es que fue un hecho lamentable y a mi me tocó mucho por varios motivos. Primero, soy fanático de Callejeros desde hace tres años y con el paso del tiempo llegué a querer a la banda. Segundo porque estuve a punto de ir a esas fechas y si no fui fue porque el destino no quiso. Y tercero, porque muchos de los que estaban ahí han saltado y cantado conmigo en algún otro recital.
Por eso me da mucha bronca escuchar hablar a tanta gente sobre el tema. Salen por todos lados a dar su opinión. “La culpa es de este, la culpa es de aquel”, hasta llegaron a echarle la culpa al rock. Tan difícil es darse cuenta de que el rock es solo música, y que no tiene la culpa de lo que la gente interprete de él.
También se dieron el lujo de analizar las letras. Parece que porque una canción dice “a incendiarme” (del tema Distinto, del disco Rocanroles sin destino) todos se querían prender fuego. Si todo fuera así habría gente en la calle saltando con cosas en las manos para llegar al sol cuando Maná canta “rayando el sol”, o estaríamos todos golpeándonos por haber visto Los tres chiflados o El Chavo, por ejemplo.

La ambición por la primicia
Se nota mucho lo desinformado que están los periodistas cuando hablan de algo que uno conoce. No podía creer que eran casi las dos de la mañana (a tres horas de comenzado el incendio) y algunos canales seguían diciendo que era un boliche de cumbia y que Callejeros era una banda que tocaba ese tipo de música.
Al instante que observé a un pibe con la remera de Callejeros me di cuenta de que era una banda de rock y que estaba tocando en República Cromagnon. No quiero decir que los medios lo tienen que saber de inmediato porque a veces no es fácil enterarse bien de las cosas con tanto descontrol, pero tampoco puede ser que por estar unos minutos antes que otro medio halla que desinformar.
El por qué es simple. Por ejemplo, si yo soy el padre y veo que están informando que se incendió un boliche de cumbia y sé que mi hijo fue a un recital de rock no me preocuparía por mi hijo. O si mi hijo me dijo que fue a un boliche de cumbia me preocuparía por algo que no debería.

Bengalas no
No voy a ser hipócrita. Realmente me gustaba ver bengalas encendidas en los recitales. Visualmente es algo imponente, nunca pensé que vayan a dañar y menos con tal magnitud.
Tuve la posibilidad de ver a Callejeros en vivo en cuatro ocasiones: en el Cosquín Rock 2004, en Obras de Buenos Aires, en la Vieja usina de Córdoba y en el estadio de Excursionistas también en Buenos Aires. Nunca había visto que se use tanta pirotecnia para con una banda. Era impresionante. En el Cosquín Rock fue la banda con la que más se encendieron bengalas. En la Vieja Usina y en Obras no se llegaba a ver el escenario del humo que había. En Excursionistas prendieron más de 20 bengalas en el tema “Parte Menor”.

En los dos que fueron en lugares cerrados (La Usina y Obras) recuerdo que Pato (Patricio Santos Fontanet, voz) dejó clara la postura de la banda con respecto a las bengalas. Dijo que a ellos les molestaba para tocar, que si pudieron pasar la pirotecnia ellos ya no podían hacer nada, pero que tiren lo menos posible y que tengan cuidado.
Alguien pensará: ¿Cómo que no podían hacer nada?¿No podían dejar de tocar?. Pero hay que tener en cuenta de que en Obras había cerca de 6000 personas y en La Vieja Usina más de 7000. Cómo se hace para dejar de tocar y que toda esa gente se vaya a la casa sin haber visto a la banda. Cómo se les dice que el grupo por el que ellos esperaron horas y gastaron bastante dinero no se presenta y que tienen que volverse. El descontrol hubiese sido muy grande.
Además ninguna banda lo hizo nunca, por qué pedirles a Callejeros, una banda nueva en lo que a grandes convocatorias se refiere, que sean ellos lo que hagan lo que nadie en años de rock hizo. ¿Realmente se los puede culpar por eso? Creo que no.
Hay una pequeña anécdota que ocurrió en Obras. En un momento Pato quiso saludar a su madre que estaba sentada en la tribuna frente al escenario, cruzando todo el campo de básquet. Estuve varios minutos hasta encontrarla porque el humo no se disipaba.

Y ahora?
Qué raro que es todo, no? Parece que fuese necesario que pase una tragedia para que nos diéramos cuenta del peligro en que vivimos.
Tuvieron que morir casi 200 personas en un recital para que notemos que la mayoría de los lugares habilitados, a los que vamos, no son seguros. Con el paso del tiempo nos vamos convirtiendo cada vez un poco más expertos en seguridad. Nos fijamos y hablamos de todo: que si la puerta de salida es grande, que si la de emergencia está bien señalizada, que si los extintores sirven. Pero hemos pasado años entrando a lugares que no han cambiado nada después de la tragedia y que hoy son señalados.
No estoy defendiendo a esos lugares, por el contrario, deberían estar clausurados. Lo que pasa es que nos tenemos que dar cuenta de que no es posible depender de esa necesidad necrófila que tenemos para que notemos que nuestra seguridad es muy insegura.
Es muy común ahora escuchar hablar a gente en la televisión sobre si un lugar es seguro o no, pero muchas de esas personas siguen concurriendo a esos lugares. Hay algo muy simple, pero a la vez demasiado complicado para hacer. Debemos ayudarnos entre nosotros, porque siempre el poder tiene una necesidad inconciente de conspirar contra el pueblo. Entonces, ya que las bengalas van a seguir pasando, y siempre va a haber alguien que por dinero estampe su firma, y siempre va a haber un idiota que trabe una puerta, démonos la mano entre nosotros.
Es decir que si nosotros no somos capaces de bajar al que prende la bengala al lado nuestro no pidamos una ayuda que no va a venir de otro lado.

Dejando el lado el morbo de algunas personas y su ambición por el dinero o de alguno que solo le interesa hacer un chiste, la mayoría estamos apoyando a Callejeros y a las familias de las víctimas. Hoy somos todos Callejeros esperando justicia.